Intro
Dos de la mañana y la ciudad respira humo,
mi troca en el semáforo, ni un alma, solo yo y el rumbo.
Verse
Las luces del centro se apagan de a poquito,
manejo sin rumbo con el radio bajito,
tu nombre en la pantalla, tres letras que no marco,
el orgullo pesa más que el silencio que yo cargo.
El bar de la esquina cerrando sus cortinas,
el mesero platica de amores y de heridas,
me dice que el cariño se cura con el tiempo,
yo le digo que el mío se enfrió como el cemento.
Paso por tu calle nomás pa' ver la luz prendida,
la persiana blanca igual que aquella despedida,
me acuerdo de tu risa cuando el bajo sexto suena,
ahora suena solo, como un ancla que me pena.
Las banquetas de esta ciudad conocen mi silencio,
cada esquina guarda un pedazo de lo que no vencí a tiempo,
pero sigo entero, no me quiebro ni me esconde,
que el llanto se lo trague la ciudad y no responde.
Chorus
Que llore el acordeón lo que a mí no me alcanza,
que grite en cada nota lo que ya no hay esperanza,
yo sigo caminando con la frente en alto y fría,
que llore el acordeón lo que mi boca no diría.
Verse
Van tres semáforos y sigo dando vuelta,
la ciudad no duerme pero a mí ya no me despierta,
un taquero grita "marchando" en la madrugada,
yo cargo tu recuerdo como una losa pesada.
Se apagan los anuncios, se enciende el alba tibia,
manejo entre las sombras de una avenida que respira,
el vidrio empañado, mis dedos dibujando letras,
tu nombre y una fecha que ya no significa nada.
Los perros de la esquina me ladran su condena,
será que hasta ellos saben que traigo el pecho en pena,
pero no bajo el vidrio pa' que se enfríe la herida,
prefiero que se cueza despacio, sin salida.
Un músico en la plaza afina su instrumento,
le pido una canción que hable de lo que yo siento,
él mueve la cabeza, ya sabe la razón,
y deja que en su acorde se ahogue el corazón.
Chorus
Que llore el acordeón lo que a mí no me alcanza,
que grite en cada nota lo que ya no hay esperanza,
yo sigo caminando con la frente en alto y fría,
que llore el acordeón lo que mi boca no diría.
Bridge
Y si algún día vuelves y me ves por la avenida,
no busques en mis ojos ninguna despedida,
guardé mi llanto entero la noche que