Intro
Bajo el cielo de fierro y polvo blanco,
le rezo a mi suerte, despacio, cantando.
No hay santo que cargue lo que yo he cargado,
solo un sueño terco y un nombre marcado.
Verse 1
Salí del rancho con la bota gastada,
cargando el hambre como carga la nada.
Mi madre reza mientras hierve la olla,
y yo comparo mi sed con la brasa que arde y no afloja.
Dormí en la caja de un troque sin luces,
soñando con shows, con banderas y cruces.
Cambié tortillas por versos de acero,
y el eco del pueblo por billete extranjero.
No tuve estudio, tuve el patio y la tierra,
grabando promesas en medio de la sierra.
Me dijeron loco, me dijeron necio,
yo solo escuchaba el compás de mi precio.
Las manos con callo, la voz con coraje,
subí sin permiso, bajé sin equipaje.
Y aunque el camino me cobró caro el paso,
sigo de pie, con la fe en el ocaso.
Chorus
Le rezo a mi suerte cuando nadie me oye,
le rezo a mi suerte cuando el cielo se moje.
No pido milagro, pido fuerza y raíz,
y aunque el mundo dude, yo me digo que sí.
Le rezo a mi suerte con la sangre en el pecho,
que el hambre de ayer me convirtió en hecho.
Verse 2
Ahora hay contratos donde antes hubo espinas,
y el nombre en las bocinas donde hubo cocinas.
No cambio mi acento ni mi paso de vaca,
sigo hablando el idioma de la tierra flaca.
Me ofrecen coronas de vidrio barato,
yo prefiero el bronce que forjó mi retrato.
Los que se burlaban ahora piden foto,
yo les regalo silencio, que ya sé el bolote.
Mi abuela murió sin ver mi victoria,
pero su rezo se volvió mi memoria.
Cada corrido que canto es un rezo,
un pago pendiente, un beso al progreso.
No fue la suerte la que abrió el camino,
fue la constancia bajo el sol dañino.
Y si algún día el aplauso se apaga,
seguiré andando, que el alma no traga.
Chorus
Le rezo a mi suerte cuando nadie me oye,
le rezo a mi suerte cuando el cielo se moje.
No pido milagro, pido fuerza y raíz,
y aunque el mundo dude, yo